miércoles, 2 de agosto de 2017

ESTUDIO EN ESCARLATA


ESTUDIO EN ESCARLATA
Análisis

Para resolver el misterio del asesinato de Enoch J. Drebber Sherlock Holmes empleó la deducción y el razonamiento analítico cuidando los detalles y realizando investigaciones respecto a la víctima y al asesino, por lo que sus conclusiones fueron distintas a las de Scotland Yard.
Sherlock observó que había dos surcos en la entrada, por el tamaño de la marca de sus ruedas determinó el tipo de coche de alquiler del que se trataba. En base a la observación de las huellas dejadas en el jardín se dio cuenta de que habían sido dos hombres los que entraron a la casa antes que los guardias; teniendo en cuenta el primer guardia que pasó más de dos veces al regresar a la puerta por miedo. La altura de uno de los hombres la calculó por sus zancadas y ya que la estatura de la víctima se conoció al entrar a la casa, las huellas del hombre alto eran las del asesino. Por el olor de sus labios y la expresión de su rostro determinó que había sido obligado a ingerir un veneno; usando el método de la exclusión, descartando las hipótesis que no se ajustaban al evento. Por el anillo de bodas encontrado en la escena del crimen lo condujo a solicitar información respecto al matrimonio de la víctima, en dicha información resultó el nombre del asesino: un antiguo rival amoroso.

            Por su lado los detectives se guiaron por suposiciones ignorando la descripción del culpable que, en un principio, les brindó Sherlock Holmes. Siguieron los pasos hacia atrás de la víctima dejando atrás los pequeños detalles; las pisadas, el anillo, el veneno. Siguiendo las actividades anteriores de la víctima y con una confesión que los despistó creyeron encontrar al asesino en el hijo de la señora de la posada o pensando en la última persona que lo vio con vida: su asistente.

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